viernes, 24 de enero de 2014

EL SECRETO DE LA ETERNA JUVENTUD, O ÑOÑERÍAS.COM

                                   


     Entré a la panadería, cafetería, repostería, churrería y barería, de esas que hay en todos los barrios donde solo falta vender botones, y estaba todo lleno de mamás que acababan de dejar a sus hijos en el cole.
     Mientras yo tomaba mi café con leche las escuchaba. Antes, las mamás hablaban de cosas de mamás, de la vida, los hijos, el mercado, los maridos… Cosas serias. Pero aquellas madres, unas cuarentonas y otras más jóvenes tenían una conversación sobre si me agrega este o esta, o si me mandó solicitud  de amistad, y mira tú que yo no quiero porque luego…,  que si el mensaje y el wass…
      Por un momento pensé que eran los hijos los que estaban allí y las madres habían entrado al colegio. Pero no. Eran las madres.
     Fuera, los padres, fumaban y no andaban muy lejos de la conversación, aunque no es lo mismo que las señoras, que la cosa del palique les encanta. Es como si las mujeres, que sí, que son de Venus, les hubiesen dado el mejor regalo de su vida, una ocasión para el chismorreo universal. Y así están todo el día con el facebook, el wass, el mensaje y la cosa. Hay gente que se pasa materialmente el día en el face viendo qué ponen y qué cuentas las demás.
     Fui a mis cosas y volví por allí a la hora de salir los niños. Los pequeños porque son pequeños, pero la mayoría ya lleva móvil en la cartera, pero los chicos mayores de la secundaria o como se llame ahora, una vez en la calle, nada más poner el pie en la acera, sacaban el armamento, o sea el móvil, y mensajazo va, mensajazo viene, que si mira este, que si le mando la foto, que si el waas, que si…
     Comprendí de pronto porque en España, con todo lo que sucede, con la sinvergonzonería que hay y, como se suele decir, con toda la que está cayendo, no se mueve nadie. De pronto, un país de algo más de 46 millones de personas, se encuentran estancadas en la adolescencia unos y la pre-adolescencia otros. Pero que nadie avanza. Todo el mundo joven
Hemos encontrado el secreto de la eterna juventud. Estamos tan metidos en los móviles con todas sus inmensas posibilidades de comunicación, que no hacemos más que comunicarnos. Y como no sabemos qué decir, pues comunicamos tonterías. No hay más que echarle un vistazo al facebook. Ya sé, no hay que generalizar, pero óiganme, son muchísimas, pero muchísimas las personas que pasan la vida sentado en la ventana de su casa, llamada internet, mirando lo que hacen los vecinos. Igual que nuestras abuelas, pero con ordenador, o cualquier tipo de pantallita
     “Hoy me he comido una ensaimada”
.      Zas, foto.,
      “Pues anda rica, si lo que no mata engorda.
     Zas, mensaje.
     Pues yo sé de unas ensaimadas que hacen que… bueno
     Zas, mensaje
     Pues me voy a trabajar. Jo, que pereza, tener que ir ahoraaaaaa jooooooooo.
     Zas facebookaje.
     Pues me he hecho un peinado  nuevo.
     Zas, otro facebookaje.
      Jo que guapa.
      Zas.
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      Me comprado unos zapatos.
     Zas, foto.
    Qué chulos.
    Anda que guapas vas a iiiiiirrrrrrrrrrrrrrrr jajajaja
    Y luego dice que  no hay pelassssssssssssssss
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   El pinterest.  Las magdalenas, los cuadritos las telitas, y un millón de chorradinas más que    tienen a media humanidad, de ella una buena parte de españoles/as ocupados cada día.
Qué lejos nos quedan el 26% de parados, la subida de la luz, las injusticias, los abusos, las estafas… estamos muy ocupados. Han conseguido lo que querían, un pueblo jovencillo, de cero a 90 años, sumido en una permanente adolescencia, caído en las redes sociales. Que ahora entiendo por qué se llaman redes sociales. Que acertada es esa palabra.
No entendía yo por qué los técnicos llaman consumibles a los programillas que hacen cosas. Y por qué a las tabletas, que ahora son la moda, les llaman así. Y ahora lo entiendo. Las tabletas son para consumir chorradinas. Los pc, además de las chorradinas te permiten crear. Pero a la mayoría no le importa crear, sino ese programita que hace efectos en las fotos, ese otro que añade no se qué, ese otro de juegos, ese otro…  La consecuencia es que las “tablets” —joder, que palabra— están de moda. Claro. Muy claro. Los consumibles. Y no paran de salir.

     España limita al norte por el Waas, al este por el pinterest, al sur por el face, al oeste por Twiter… .

     ¿Cuál es el rio más largo de España?
Mmmmm no sé voy a ver quién me lo dice por el wass…  le mando la pregunta a mi grupo.
   
 ¿Qué son los números primos?
Na, el señor dijo que hermanos, de primos nada. 
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 ¿Cuál es la fórmula de la longitud de la circunferencia?
Lo voy a preguntar en el face a ver.
Unos dicen que eso hace tiempo que no lo ven. Otros que qué clase de circunferencia es. Que a lo mejor la cuadrá no   es lo mismo. Otros si esto es una encuesta.
Y otro que te vayas a marear a otra arte.
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Lo dicho. Siglos buscando la fuente de la eterna juventud, y de pronto, sin movernos de casa, llevándola incluso en el bolsillo, nos la han puesto. Y así estamos todos, hechos unos jóvenes y “jóvenas.”
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lunes, 13 de enero de 2014

EL SANTÍSIMO CRISTO DE LA PACHORRA

                                    

          Dicen los que saben de estas cosas que  hay tantos cristos y vírgenes, que al final el Cristo y la Virgen han desaparecido del relato evangélico diario.  Dicen los que saben de estas cosas que Jesús, el Cristo, no reconocería a su madre entre tanta virgen, con tanto manto, tanta vela y tanto nombre, y tampoco la Virgen encontraría entre tanto cristo, enredado en tantas y tantas cosas,  con tantas compañías extrañas, camuflado entre tantos apellidos, a su hijo. Y es que a las cosas, cuando se le añaden tantos apellidos, tantos perifollos, tanto altar, tantas velas, tan altos mirares y decires… se retuercen de una forma que ya no se sabe si van o vienen, si suben o bajan, si es carne, pescado, o coliflor rebozada. Se convierten  en una paella con más pollo que arroz. Será un pollirróz, mas no paella. O tal vez nada.
          Esto es a propósito de la política española, que está hecha un Cristo. Un Cristo doliente. Todo el mundo habla, todo el mundo opina, todo el mundo dice lo que debe ser España, todo el mundo intenta que esto sea un calzado para todos los pies, todas las hormas, todas las tallas, todos los tiempos, todas las modas, todas las mañas… Así es España. Un cristo que con tantos apellidos, deseos e intenciones ya no sabe uno lo que realmente es, lo que piensa, lo que dice, lo que siente, si padece hambre o sed, si sufre o goza, si canta porque está triste o si llora porque está alegre o… simplemente calla, atónita ante sus hijos que la aborrecen y maltratan.  Esto es un auténtico desmadre, uno más entre los miles de ayes que los votantes expresan  ante las calamidades. Unos visten al Cristo de rico, otros de pobre, otros le ponen el nombre de su barrio, unos lo dedican a la vida y otros a la muerte, unos lo llevan al frente cual heroico mártir y otros le sientan a su mesa para que sea cómplice de sus desmanes, unos quieren sacarlo de la biblia, y hacer de él una feria ambulante, y otros callan mudos, para que el Cristo no hable.
       La santa cofradía del gobierno, elegida por mayoría absoluta, hace bien en estar tranquilo. Nada ocurre, nada pasa. Todo son palabras, desfiles, procesiones, títulos de portada, fotos a montones, ruidos a mansalva. El santo cristo catalán no es el mismo que el santo cristo vasco, y este tampoco es el mismo que… Los otros, que vendrán, y con toda lógica seguirán, poniéndole nombres y más nombres a este cristo España, que ahora, como muy bien decía el histórico, ha perdido la intención, la fuerza y la voluntad y no la conoce ni la madre que la parió aunque fuera maña.  Pero el gobierno no dice, no sabe, no se mueve, no se inmuta, no habla. A eso se le llama temple o… estafa. O quién sabe si el gobierno también tiene su propio cristo, el Santísimo Cristo de la Pachorra, y por eso su mandamás, que cada vez manda menos, no hace nada, deja que la voz cantante la lleven los otros. Y digo voz, y digo cantante, porque son los que suenan, los que llevan la iniciativa, los que tienen la palabra. Demasiado templado este gobierno. Está bien que no haga, pero que no pase día sin decir y recordar, una y otra vez, que llegado el momento, y en su mismo instante, tienen la santísima  obligación, porque la constitución les obliga a ello, de emplear todos los medios que la misma les manda, para deshacer tanto despropósito, tanto encallanamiento, tanto descaro, tanta golfería y tanto mantra.  Porque parece siempre que el que más habla, el que más flores trae, el que más mantos lleva al cristo, o a la virgen canta es el mejor y más creyente, el que dice la verdad y más la siente, el que  si divide es porque el cristo, su cristo,  asiente y la madre que la parió ya ni le aguanta.
       Propongo pues un nuevo cristo para toda España, y que su ministro Rajoy, le cante las saetas que le obligan en Semana Santa, que el Cristo de la Pachorra ya tiene en él su primer devoto, el Hermano Mayor de la Cofradía de la Desgana.


miércoles, 8 de enero de 2014

NORA Y EL HOMBRE TECNOLÓGICO


         Gracias a la programación televisiva navideña, particularmente repulsiva y ñoña, Nora y yo nos dispusimos a ver alguna peli de nuestra pequeña colección.  Hacía poco que habíamos visto por trigésima vez esa obra  magnífica  y aparentemente sencilla que es El Hombre Tranquilo. Revisamos todas las películas del disco duro y descubrimos que ya estaban vistas hasta la nausea; pero pasé los ojos por una a la que  Nora señaló con insistencia: 2001 una odisea en el espacio. Ella, qué casualidad, no la había visto.
        —¿Esa? Humm… no sé si te gustará. Yo la he visto un montón de veces y me cuesta entenderla. Algo me aclaro en un momento, pero poco después se me abren otros horizontes y acabo por perder el sentido de la peli, quedándome como al principio. Porque está claro que el señor Kubrik quería decir algo.
       Nora insistió, tal vez por mi incapacidad para entender la peli, en que la viéramos, así que allá que fue la cosa. Yo repantigado en el sofá, y Nora tendida a mi lado con sus ojos pegados a la pantalla.
      Se sucedieron las escenas. Aquella magnífica de los primates fue la primera, que acabó en la más extraordinaria  elipsis que se ha hecho en la historia del cine, cuando el hueso, ahora herramienta, es lanzado al aire y de él la elipsis nos deja en el lejano futuro, ya en plan presente, de una nave espacial. Maravilloso, desde luego. Nora no quitaba ojo de la pantalla y se la notaba analizando cada escena. Me parecía que la peli era más que una peli para ella; era un reto.
     Las escenas del monolito fueron especialmente intrigantes. Sus ojos brillaban y de vez en cuando me miraba a mí. Yo me hacía el distraído no quitando los ojos de la pantalla, pero siguiendo todos sus movimientos. Era evidente su reto intelectual.
       El conflicto con el superordenador de la nave, el famoso Hall 9000, la cautivó por completo y no se apartó un segundo de la pantalla. Y luego, las escenas en que se muestra al astronauta superviviente en otra dimensión, que se ve a sí mismo envejecido, contempla su propia muerte y el nacimiento del bebé…
      Estaba claro que la película la había cautivado, pues al terminar me miró satisfecha y me dijo en un tono desafiante:
       —¿Y no entiendes la película? Está muy bien hecha, desde luego.
    —Bueno, sigo sin saber muy bien qué es ese monolito. Si es que el produce el cambio en la inteligencia de los primates enviado por alguna “inteligencia superior” o…
    —Yo creo que esa cuestión no es importante. Podría ser más bien un observador. Fíjate que si realmente una inteligencia superior hubiese querido intervenir en la evolución, lo hubiese hecho sin más, pero aquí interviene un elemento, que es desde mi punto de vista el auténtico favorecedor del cambio: el hueso, convertido en herramienta. Y efectivamente, son las herramientas, a diferencia del resto de animales, lo que os ha distinguido y aun os distingue. El uso de herramientas es el que ha favorecido todos los cambios físicos e intelectuales. Tenéis herramientas para todo. Sin las herramientas... no sé yo donde estaríais, hasta el punto de que la dependencia de ellas os ha esclavizado. Y lo que es peor, le tecnología, como no pongáis remedio al asunto, acabará con vosotros, que es lo que intenta decir en la peli con la cuestión del superordenador, que el pobre se pregunta:¿pero para qué quiero yo a estos individuos si me basto yo solo para todo? Ni siquiera pueden viajar sin estar dormidos. Así que decide acabar con ellos. Simplemente cree que no le hacen falta. En cambio la lúcida decisión del astronauta, y con un simple destornillador, acaba con su vida, algo que Hall no podía ni imaginar.
     Por lo pronto date cuenta de la cantidad de puestos de trabajo que se pierden cada día porque la “modernidad y eficacia” han traído máquinas que lo hacen mejor; no piden vacaciones, ni pagas extraordinarias, no tienen sindicato ni hacen huelgas. Trabajan, esto es, producen riqueza a su poseedor las 24 horas al día… Es un invento que lleva a la autodestrucción. Pon ejemplo de una gasolinera actual. Un solo individuo lleva la gasolinera, la tienda, cobra, vende el pan, pone gasolina… Ni qué decir de las cadenas de montaje, donde los ordenadores lo hacen prácticamente todo. Así que creo yo que si bien la tecnología es la que os ha hecho progresar, también va a ser la que os destruya. De ahí que en la película el protagonista contemple su propia muerte y vejez. En ese momento él encarna a toda la humanidad, y está viendo como desaparece  convirtiéndose en un ser inútil devorado por la tecnología. De modo que hace falta el nacimiento de un nuevo ser, y esa es la parte final de la peli, cuando un niño, el niño de las estrellas, liberado al fin de las limitaciones humanas, alcance el verdadero progreso, que no es la búsqueda desesperada de la riqueza, sino otra cosa más bien. Es el nacimiento de un hombre nuevo. El hombre de la luz, el de las ideas, el de los sentimientos, el hombre que al fin verá al otro como su prójimo, no como a su enemigo, ni su esclavo, ni el productor de sus bienes.
     No sé cuando el hombre se dará cuenta de que la humanidad es una, y que o se salva la humanidad, o perece.
¿Tú qué dices?



jueves, 19 de diciembre de 2013

SABER, SABER SER, SABER ESTAR


             


            Nora, motivada por el informe PISA y las historias que en España nos acompañan cada día, está empapándose de cuestiones sociales, de sistemas educativos, de sociedades, maneras y formas. Me coge por banda y me explica según ella ve el asunto, qué tal es la cosa.
          —Parece ser que en esto de la educación, que no sé a estas alturas si realmente os preocupa mucho, poco o nada, hay dos modelos a seguir. Por una parte están los países de lo que llamáis Oriente, que basan buena parte de su éxito en una disciplina férrea. Estudiar es como hacer la mili, pero en serio —ya me contabas tú lo que holgazaneaste en ella—, es decir hay que esforzarse mucho, está mal visto socialmente ser una rémora para los demás, así que todo el mundo uniformado, todo el mundo con seriedad, todo el mundo a trabajar con ahínco, todo el mundo a asistir a academias y refuerzos después de las clases... Las familias, digo yo, deben vivir esto como una agobiante presión de la que socialmente no se pueden salir.
        —Sí, así creo que debe ser.
        — Además —prosigue—, es el estado quién vigila y se encarga de que ese sentido casi militar de la existencia se inculque desde la escuela y que nadie se libre de él. Ya sabemos todos, porque se ve, cuál es el lado negativo de la cosa. No obstante el despertar de la inteligencia, la capacidad de trabajo y por consiguiente los éxitos académicos están asegurados. Es aquello que decíais antes: la letra con sangre entra.
       —Efectivamente.
       —Pues bien, el otro modelo es el nórdico, basado en una asimilación social generalizada de la importancia de la educación para ser personas y darles a los niños los tiempos adecuados para aprender las cosas cuando realmente están maduros para hacerlo. Tanto en uno como el otro la aceptación social del valor de la educación es notable, tanto por imposición como por convencimiento general. Educación para todo: para saber ser personas y saber ser ciudadanos responsables. Honrados, por ejemplo. Saber, saber ser y saber estar, son las conductas humanas de más elevado sentido ético de la humanidad, sea cual fuere el país, la religión (con o sin), la raza, la clase social...
        —También lo creo yo. ¿Y?
        —Pues que la solución salomónica sería tomar lo suyo de cada una de las dos. Es necesaria una cierta disciplina en la escuela porque hay niños que no entienden que ni en el cole ni en ninguna parte se puede hacer lo que uno quiera y cuando uno quiera. El autocontrol es necesario, por respeto a sí mismo y a los demás. Cuantísimo daño han hecho ya a muchas de vuestras generaciones —no hay más que ver la tele, los periódicos, salir a la calle…— esa forma lúdica de entender la escuela. Y la vida toda. El contradictorio Rousseau, que tuvo con una mujer cinco hijos y la convenció de que los mandara a un hospicio según iban naciendo y luego se dedicó a escribir sobre pedagogía, tiene buena parte de la culpa, al considerar que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad quien le pervierte.
       —Hay gente mala. Yo no lo dudo por los motivos que has dicho antes. No hay más que mirar.
       —Pero según dice la progresía pedagógica romántica, tan rusoniana ella, el ser humano ha nacido para ser feliz. Y está muy bien, pero no la felicidad a través del salvajismo, la indolencia y la incultura, sino la felicidad que da el conocimiento, el buen gusto, los ideales nobles y la sociedad honrada y cabal. Claro que en la escuela se debe estar a gusto, y divertirse a veces, pero sin olvidar que es un centro de educación y saber, y por tanto hay que saber, saber ser y saber estar, todo a la vez, y eso es incompatible con la falta de esfuerzo, de respeto y seriedad precisos. Disciplina pues —continúa—, la necesaria, la que ayuda a mentalizarse de que el tiempo hay que aprovecharlo, y que hay mucha gente a tu alrededor, niño o niña, chico o chica, que dedican su tiempo y esfuerzo a que te prepares para ser una persona adulta sana y sabia. Esas personas, todas ellas, merecen respeto y consideración porque sobre sus espaldas recae la gravísima responsabilidad de asegurar que la sociedad se perpetúe de forma sana, sabia, justa y noble en todo lo posible. La sociedad es como un organismo pluricelular que quiere perpetuar su especie en las mejores condiciones y triunfar en la existencia equilibrándose con el mundo que le rodea. Esto es incluso darwiniano. No nadéis pues contra corriente, no seáis ingenuamente felices o vuestra sociedad se verá en apuros graves, cuando menos, en unas cuantas generaciones. La evolución es para triunfar, para sobrevivir, para seguir siendo, seguir estando. No importa que haya buenos médicos, pintores, políticos, taxistas, mecánicos o vendedores ambulantes si no se sabe, no se sabe ser y no se sabe estar Con estos mimbres —termina—, la salud social está asegurada y sin traumas, y los di-chosos informes de PISA serán un trámite que refleje la salud social de un país y no tanto quienes saben más matemáticas, quienes leen más o se expresan mejor, porque estas  cosas se darán por añadidura…
          —Magnífico. ¡Nora for president!
          No será más que president de su familia humana, que la adora, pero viene a mí con esa loca decisión de besarme las manos hasta que se derritan, satisfecha de cuanto dice.
          Nora, mi dulce y querida Nora, si aprendiéramos de ti…

lunes, 9 de diciembre de 2013

NORA Y EL INFORME PISA




—Estremecedor —me dice Nora—, el nuevo informe de PISA sobre la enseñanza en España. Una vez más te doy la razón. El gran fracaso de la sociedad española desde el comienzo de la “democracia” es la educación. La democracia entre comillas lleva su mensaje.
—Ya te lo digo una y otra vez, Nora, pero vuelves a errar en el análisis. No ha sido un fracaso. No es en absoluto un fracaso. Es un éxito total. Está clarísimo que los que hicieron los diferentes planes de estudios, el sistema educativo en su conjunto, no querían hacer más que lo que ha salido. Como decía un famoso periodista, cada niño es un Peter Pan en un mundo feliz donde siempre se es niño y no se asumen responsabilidades ni esfuerzos porque son frustrantes, y ser feliz es lo primero y único en la vida. El cielo aquí y ahora. El paraíso ya. Para qué esperar más, como dice la iglesia católica. El sistema de estudios español lleva por título: En Busca De La Felicidad. Los padres, que también fueron adoctrinados en este sentido, no hacen más que repetir cuando los críos entran al cole: ¡Pásatelo bien! Esa es la consigna, el lema, el motivo de la escuela y la existencia toda.
Y claro que lo pasan bien. Como nunca. Teatros, excursiones, festivales, talleres, viajes en avión, tren, autobús, barco… Nunca ha habido tanta actividad en el cole, nunca tanto dinero, ni tampoco tanta burocracia. Apenas queda tiempo para estudiar y aprender cositas. ¡Estamos tan ocupados! Dicen lo maestros con toda razón.
Y entre tanta ocupación los niños no tienen tiempo de aprender las tablas (para qué, si hay calculadoras), o escribir (está el Word), o saber nada, ya está la Wikipedia.  ¿Y el esfuerzo? Es frustrante e impide gozar de la niñez. Jajaja.
Me comentaba un profe el otro día que puso un trabajo de música que consistía en averiguar y contar algo de músicos que hubieran sido ciegos. Los niños que participaron lo hicieron copiando páginas enteras y fotos de la Wikipedia o similares de Internet. Nadie se informó y luego escribió, a su estilo, un resumen aportando algo personal. Tan solo copia y pega. Odio al esfuerzo, premio a la abulia, la apatía el desinterés. Todo tiene que ser a base de juegos, y la cultura, el saber, es cosa muy seria —me decía otro profe desencantado con la profesión—. Son millares los profesionales de la enseñanza que están hartos de todo y de todos.
Y como siempre si los unos convierten la escuela en una fábrica de hacer Peter Panes, los otros la quieren convertir en una fábrica de fontaneros, electricistas, carpinteros…
No estaría mal, si el dinamismo social absorbiera luego a esos profesionales. Pero tampoco hay trabajo, no existe tal dinamismo. Así que a la educación entre unos y otros la mataron y ella sola se murió.
Todos los males vienen de ahí, efectivamente, Nora. El saber, el saber ser y el saber estar no forman parte de nuestros objetivos. Los que manejan el asunto tienen ahí, repetidamente, un suspenso mayúsculo. Además llevan repitiendo curso ni se sabe ya cuántos años. La cosa no es que esos políticos no sepan, que seguro que no saben, es que además no quieren. Por eso Nora, lo primero que hay que hacer, con toda urgencia, es arrebatar a los políticos la educación y la cultura. Que no sean ellos quienes la modifiquen a su antojo cada vez que uno sube al poder. Hay que sacar el sistema educativo de los vaivenes y codicias de la política.
Hay gente buena, honrada, eficaz, capaz de hacer un plan de estudios para resucitar a la sociedad española y ponerla en el siglo XXI. Y que dure muchos años el plan. Porque tiene que ser un plan que modifique la conducta de los españoles, que le haga ver cuáles son los auténticos valores y que se conviertan en parte sustancial de nuestro ADN social. Y cuando hablamos de valores no tiene nada que ver con meapilas. El esfuerzo, el valorar la cultura y la honradez, son tres ejemplos. Y que para cambiar la ley, dentro de muchos años,  tenga que haber un consenso súper entre todos los componentes de ese grupo. Se hizo cuando la constitución y se puede y se debe hacer ahora. Si no lo hacen están descalificados como dirigentes sociales ante los ciudadanos.
—¿Y eso que dicen unos que cuando lleguen al poder derogarán la nueva ley del señor Wert? —dice espantada Nora.
—Bueno, eso es de una desfachatez, sinvergonzonería y falta de todo, pero de todo, que tira de espaldas. Hay que tener pelendengues para decir eso. Un político no puede jamás reaccionar así. Eso no es un político. Eso es levantar con desespero la bandera de su mamandurria y gritar… ¡que me quitan lo mío…! Y claro les entra el terror y con él la venganza.
Ellos, los políticos, son una de las gravísimas consecuencias del sistema educativo español, creado por ellos mismos. Si consiguieran verse en el espejo se verían como lo que han sido y son para nosotros, frustrantes, castrantes, embusteros, hipócritas, demagogos, palabreros, vividores… y alguna cosilla más que tiene que ver con la economía. ¿De dónde viene esa falta de honradez y de escrúpulos? De la falta de educación. De la falta de estudio de ética, moral, filosofía, amén de las ciencias y letras debidas. Ellos son la consecuencia.
Más cultura y menos política señores.
—Y menos políticos —dice Nora.


Eso. También eso.

viernes, 15 de noviembre de 2013

LA SOMBRA


Llega el fresco, que no el frío. Adiós, por el momento, a sandalias, mangas cortas y pantalones de lo mismo, y bienvenidos calcetines, zapatos, camisas y cazadoras. De todas formas esto durará poco y dentro de unos días esta tierra volverá a ser lo que es: la casa de la primavera.
Mientras sale algo de sol Nora y yo aprovechamos para pasear. Es  bueno pasear junto al mar. Serán su infinitud y color lo que relaja y hace pensar, dándole a todo una perspectiva diferente. El mar es  bueno para la salud física y mental, facilita el pensamiento, el sosiego del espíritu y nos deja pequeños, como lo que somos, al lado de la inmensidad azul. A Nora y a mí  nos gusta sentarnos en uno de los banquitos de madera junto al mar, en los acantilados de las calas, y allí, recibiendo el aire y el yodo, y dejando descansar la mirada en el horizonte, nos quedamos quietos un buen rato.
Después de tres paseos y dos buenas comidas, Nora y yo nos recogemos al acabar la tarde. Ella, cansada, se relaja en su cama mientras yo peleo con el Encore intentando escribir en un pentagrama la música de “Sin Ti”. La oigo roncar. Me da pena que se duerma allí, porque luego la tengo que despertar y subir al dormitorio donde dormimos juntos. Su camita junto a la mía. Ella y su artrosis. Mecachis.
Pasadas las horas, a todo roncar, se despierta una vez a beber agua y aprovecho para recoger su cama y subirla. Ella ya sabe, y después de mentalizarse del esfuerzo que debe hacer sube los peldaños con decisión de sufrido montañero para que el sacrificio acabe cuanto antes. Al fin la paz de la cama, la oscuridad y silencio del dormitorio que invita a descansar.
Como sé que se levanta si yo no estoy, decido acostarme también. Ella me oye respirar y moverme y eso la tranquiliza y la lleva al sueño profundo.
No sé cuánto tiempo pasó pero, en mi duerme vela, abrí los ojos en la oscuridad por un frío repentino. Me incorporé y cogí la cubierta retirada a los pies cuando observé, delante de la cama,  una extraña y oscura sombra dentro de la ya oscura habitación. Me quedé  fascinado. Una negritud tan intensa, dentro de la oscuridad… Mi cabeza, confusa, no acababa de entender el fenómeno. Todo era frío y silencio, un silencio como pocas veces y un frío más que intenso, helado. Poco a poco fui siendo consciente de la situación y pregunté:
—¿Eres la muerte?
No hubo respuesta, así que volví a preguntar:
—¿Vienes por mí?
La angustia se apoderó de mi mente. Muerto yo, allí, ¿qué sería de Nora al despertar? Entonces vi que la oscura sombra se  hacía más grande, y como una capa negra se disponía a cubrir a Nora.
Tuve un gesto desesperado.
—¡Espera! ¡Ella no!
La sombra se detuvo, se irguió de nuevo, muda, plantándose ante mi cama y yo seguí diciéndole:
—Hay mucha gente que depende de ella. Hace mucho bien. Despierta sonrisas, abre corazones, provoca la ternura, da besos interminables. A su alrededor no hay más que felices y agradecidos rostros… Déjala aún, tiene mucho que dar y recibir. Llévame a mí.
Tras unos instantes la sombra se ensanchó y trató de cubrirnos a los dos y volví a decir.
—¡Espera, no, así no!
Me levanté  a por Nora. Estaba rígida y fría y supuse que había muerto. La cogí en brazos y la puse en mi cama, con su cabeza apoyada en la almohada. Yo me costé a su lado, la abracé, sentí su cuerpo y me apreté a ella. Entonces la sombra se hizo enorme, nos cubrió a los dos y se hizo la nada.
Un dolor en las caderas me decía que era hora de cambiar de postura. Pero caramba, ¿cómo puedo pensar esto si estoy muerto? Abrí un ojo dispuesto a contemplar con horror el vacío pero descubrí la suave luz de la madrugada en la ventana. Mi cabeza, confundida, no sabía que pensar. No sabía si estaba arriba, abajo, dentro o fuera. Descolocado por completo, perdida toda localización espacio temporal, abrí los ojos completamente y pude reconocer, no sin esfuerzo las formas familiares de la habitación. Los armarios, las sillas, la ropa, la cama… Estoy aquí —me dije—, no me marché. Entonces…
Fue como un subidón repentino de adrenalina, algo tan  fuerte que incluso me   incorporé de un salto a ver… a verla… Nora estaba allí, roncaba, respiraba profundamente. Mis ojos dejaron escapar lágrimas de felicidad, pucheros de angustia liberada. Nora despertó. Abrió los preciosos y brillantes ojos negros, me miró y al verme de pie se incorporó dispuesta a repetir su ceremonia amorosa de cada mañana: llenarme las manos de besos, incansablemente. ¿Será eso lo que deberíamos hacer todos los días?
Me arrodillé, la abracé y masajeé su cuerpo artrósico y, cuando íbamos a bajar para comenzar un nuevo día, alcé la mano para apagar la luz junto a la puerta y miré la cama. Estaba llena de pelos de Nora. Me dije: tengo que cambiar las sábanas.
El nuevo día estaba allí. Aire, nubes, sol, Nora, yo, paseo, el mar…


FIN