miércoles, 5 de febrero de 2014

EL TIEMPO DE LOS HÉROES YA PASÓ


  
Tener amigos entre la gente de la enseñanza es una pelma. Se pasan el día llorando y en cuanto se encuentran dos, el tema de conversación desemboca invariablemente en la profesión. Y sin son más de dos, el claustro está servido. Es una deformación profesional como otra cualquiera. Es de suponer que los médicos hablen de enfermedades y enfermos, los cocineros de comidas y salud, y… los taxistas de coches y… en fin, su mundo. Pero el mundo de los profes es especialmente martilleante. Andan obsesionados. Tal como hablan se me antojan una compañía de soldados que saben que el capitán les ha enviado a la muerte. Ya recuerdan las películas de antes. Hay que tomar ese puente, y aguantar hasta que vengan los nuestros. El enemigo es superior, tienen más aguantes, más armas, son interminables, muy duros en la pelea e insistentes, pero nosotros hemos de vencer y resistir. Vencer y resistir. O sea, la muerte.
Un coche a trescientos por hora estrellándose contra un muro de hormigón armado.

Resulta que el último que me encontré estaba como ido. Venía del cole y en su cara desencajada representaba la lucha que aquella tarde había tenido. Agotamiento, impotencia, desánimo. Nada más verme me cita una frase de Ortega y Gasset, los eternos gemelos (jaja). “Ninguna ciencia se enseña; se aprende”.

Naturalmente ya entendí de qué iba la cosa y le ofrecí mi hombro para llorar.

—No saben que si no ponen de su parte unas condiciones mínimas, ni el mismísimo Jesús les enseñaría nada. Esta tarde —decía—, ha sido imposible explicar cuatro cosas. Cuatro, y además de plástica. ¡De plástica!

—Qué pasó, cuéntame.

La verdad es que me faltó acercarle un diván y sentarme a su lado, cuaderno en mano, como si de un psiquiatra se tratara.

Han entrado a clase, después de comer, con los aires de la revolución francesa pero sin la Marsellesa. Ha faltado la guillotina. Gritos, carreras, voces en alto, empujones, insultos de unos a otros, quejas… Todo eso en un minuto escaso. Me costó Dios y ayuda poner un silencio y que se tranquilizaran. ¿Cómo iba a empezar la clase con ese estado de ánimo? Imposible. Así que les he hablado un ratito, explicándoles la necesidad de estar tranquilos y ser lo más silenciosos posibles, porque la clase era lugar de trabajo. Y que al cruzar la puerta deben cambiar el chip, como se dice ahora, relajarse y dejar que se enfríen los espíritus. Me ha costado mucho convencerles y les he ido sacando en pequeños grupos hasta el fondo del pasillo para que repitieran una entrada normal, de gente civilizada, no como los bárbaros ante el saqueo de Roma. Algunos, muy pocos, lo hacían, pero para otros era motivo constante de risa y de risa y aspavientos para que todos le vieran. Algunos lo hacían de modo desafiante, como diciendo, mira, yo no te hago caso. Y aún alguno más recalcitrante, daba gritos para hablar, porque se había fijado que aquel de allá, muy lejos de él, había hablado al entrar, y ese otro está dibujando ya, y este de aquí está jugando con el lápiz.  Así decía el aprendiz de policía, totalmente preocupado en controlar a los demás.
Mi pregunta —continuaba enloquecido— era… ¿pero a ti qué te importa lo que hagan los demás. ¿No ves que eres tú el que está estropeando a toda la clase porque llamas la atención con tus gritos por algo que no te va ni te viene? ¡Dedícate a tus cosas, estate en lo tuyo, deja en paz a los demás! Los problemas de ellos son de ellos, y del profesor. A ti no debe importarte nada más que tus cosas. Además, ellos hacían esas cosas pero nadie nos dábamos cuenta, no molestaban a los demás. Has sido tú quien con tus gritos y tonterías has llamado la atención de toda la clase y aquí estamos perdidos por tus bobadas. ¡¡Ocúpate de tus cosas y deja a la gente en paz!!
Pero en seguida salta otro salvapatrias por detrás…  “es que tenemos que estar callados como muertos?
Bendita pregunta. En este momento el reto era evidente. ¡Ya me cuestionaban! ¡Era un pulso! ¡Me estaban echando un pulso!

A mi amigo le hacía falta una transfusión de lo que fuera, y urgente, a sí que le invité a merendar.

—Yo… insinué— quiero una manzanilla… ¿No te tomarías una tila o algo así? Venga hombre, te vendrá bien.

Y bueno, con la tila humeante ante los ojos, perdida la mirada entre los vapores, sosegado mínimamente el espíritu siguió contando.

—Verás. Hay que ver cómo ha cambiado el mundo. He estado una hora intentando decirles que la educación debe venir de casa. Que seguramente el no saber estar en ninguna parte no es culpa de ellos, y que tal vez tampoco de sus padres, porque a su vez los padres también han pasado por esta situación. Esto viene de lejos. Les conté cómo eran las cosas cuando yo, de pequeño, y las copias que un día me puso un profesor porque hice como que disparaba a una mosca en clase con un lápiz. ¡Y sin hacer ruido! Me puso verde ante toda la clase y luego me mandó copar cien veces: “Me comportaré en toda circunstancia como persona correcta”. A ellos les habrían expulsado del cole. Se reían mucho imaginándome matando moscas con el lápiz. Como no salían del chiste y la anécdota no llegaba sus cabezas, manejados por los payasos de siempre que iban de chiste en chiste, he tenido que analizar la frase y preguntar qué significa comportarse en “toda circunstancia”. Después de mucho jolgorio intentando adivinar y decir disparates por fin les he tenido yo que descubrir el significado. Esto, les dije, quiere decir siempre. Que no puedo gritar en clase, ni correr, ni decir lo que me dé la gana cuando quiera y como quiera. Ni en clase, ni en el cine, ni en la iglesia, ni… Que se puede ir por la vida sin conocimientos, pero no sin educación. Y que ésta es la asignatura más importante de sus vidas. Se puede ir por el mundo sin matemáticas, sin idiomas, sin saber nada, pero si sabes comportarte como una persona a donde vayas, la gente te mirará con respeto. ¿No es así, amigo? ¡Dime que es así! —Me preguntaba a mí.

En fin, ver a una persona adulta inmerso en un pozo del que no puede salir es desesperante. Siendo además como es, persona de vocación, y con un cierto historial ganado a pulso y esfuerzo.

—Sí, hombre tranquilízate. Todo lo que dices es cierto, pero, debes estar más tranquilo porque de lo contrario un día te dará un patatús en el cole. A ellos les dará igual. Tardarán un día en olvidarte. Y tú ya no estarás aquí para verlo. Hay luchas que valen la pena, y hay otras que no. Y esta es una batalla perdida, porque no entra dentro de vuestra preparación ni tenéis armas para luchar. Y no se puede convertir cada día en una lucha cuerpo a cuerpo. Puedes hacer dos cosas: o ser héroe y morir, o ser un conservador y esperar que te llegue la jubilación. ¿No te das cuenta que en vez de darte armas para luchar te llenan de papeles para que estés distraído?

—Pero eso… es mortal… es como morir cada día, o ver que todos van a ser idiotas el resto de sus vidas y no lo puedes remediar…

—Así es, amigo. No lo puedes remediar. O piensas en ti, o piensas en ellos, pero ambas cosas, hoy por hoy, no son posibles. Eso era antes. Ya no.
Debes pensar, que las personas que durante años se dedicaron a desvestir el ropaje noble del maestro, a bajarlo de su pedestal y a mezclarlo con los mortales… sabían lo que estaban haciendo. Se trataba justamente de eso. No lo olvides. Tú eres un díscolo, un rebelde, un héroe trasnochado que crees en la función del maestro. Ya no hay maestros. Como mucho profes. Y esa bajada de pedestal es mucho más dramática de lo que las simples palabras evidencian. ¿No piensas tú que parte importante de la crisis actual no está causada por la ignorancia de las gentes y la pésima o nula educación? Para mí que evidentemente sí. A alguien se le fue de la mano la levadura el día que hizo pan y ha crecido en exceso. Ahora por dentro, no hay más que aire. Y si a esto, le añadimos la miseria constante de los medios de comunicación, la tele y las llamadas redes sociales… ¿Dónde vas tú, pigmeo insignificante? ¿Eres acaso el último héroe? Ni siquiera hay medallas.

—Pero… eso es terrible. La idiocia se instalará definitivamente en la sociedad.
—Eso está fuera de tu alcance, amigo. Escucha una frase que decía Einstein: “Hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y de lo del Universo no estoy tan seguro”.
—¿Entonces…?
—Debes elegir. O tú, o ellos.

Se hizo un silencio largo, muy largo, roto solo de vez en cuando por el sorbo de la infusión, mientras por su cabeza pasaban… qué sé yo de tragedias, pero me pareció que veía un mundo lleno de gente simple, que se ríe cuando alguien se cae, que habla tonterías constantemente y a gritos, que parecen drogados aunque no lo estén, de comportamiento extraño allá donde fueren. Y sintió un escalofrío.
—Creo que me estoy poniendo malo. Me voy a casa.
—Cuídate mucho, amigo. El tiempo de los héroes ya pasó.





     

viernes, 24 de enero de 2014

EL SECRETO DE LA ETERNA JUVENTUD, O ÑOÑERÍAS.COM

                                   


     Entré a la panadería, cafetería, repostería, churrería y barería, de esas que hay en todos los barrios donde solo falta vender botones, y estaba todo lleno de mamás que acababan de dejar a sus hijos en el cole.
     Mientras yo tomaba mi café con leche las escuchaba. Antes, las mamás hablaban de cosas de mamás, de la vida, los hijos, el mercado, los maridos… Cosas serias. Pero aquellas madres, unas cuarentonas y otras más jóvenes tenían una conversación sobre si me agrega este o esta, o si me mandó solicitud  de amistad, y mira tú que yo no quiero porque luego…,  que si el mensaje y el wass…
      Por un momento pensé que eran los hijos los que estaban allí y las madres habían entrado al colegio. Pero no. Eran las madres.
     Fuera, los padres, fumaban y no andaban muy lejos de la conversación, aunque no es lo mismo que las señoras, que la cosa del palique les encanta. Es como si las mujeres, que sí, que son de Venus, les hubiesen dado el mejor regalo de su vida, una ocasión para el chismorreo universal. Y así están todo el día con el facebook, el wass, el mensaje y la cosa. Hay gente que se pasa materialmente el día en el face viendo qué ponen y qué cuentas las demás.
     Fui a mis cosas y volví por allí a la hora de salir los niños. Los pequeños porque son pequeños, pero la mayoría ya lleva móvil en la cartera, pero los chicos mayores de la secundaria o como se llame ahora, una vez en la calle, nada más poner el pie en la acera, sacaban el armamento, o sea el móvil, y mensajazo va, mensajazo viene, que si mira este, que si le mando la foto, que si el waas, que si…
     Comprendí de pronto porque en España, con todo lo que sucede, con la sinvergonzonería que hay y, como se suele decir, con toda la que está cayendo, no se mueve nadie. De pronto, un país de algo más de 46 millones de personas, se encuentran estancadas en la adolescencia unos y la pre-adolescencia otros. Pero que nadie avanza. Todo el mundo joven
Hemos encontrado el secreto de la eterna juventud. Estamos tan metidos en los móviles con todas sus inmensas posibilidades de comunicación, que no hacemos más que comunicarnos. Y como no sabemos qué decir, pues comunicamos tonterías. No hay más que echarle un vistazo al facebook. Ya sé, no hay que generalizar, pero óiganme, son muchísimas, pero muchísimas las personas que pasan la vida sentado en la ventana de su casa, llamada internet, mirando lo que hacen los vecinos. Igual que nuestras abuelas, pero con ordenador, o cualquier tipo de pantallita
     “Hoy me he comido una ensaimada”
.      Zas, foto.,
      “Pues anda rica, si lo que no mata engorda.
     Zas, mensaje.
     Pues yo sé de unas ensaimadas que hacen que… bueno
     Zas, mensaje
     Pues me voy a trabajar. Jo, que pereza, tener que ir ahoraaaaaa jooooooooo.
     Zas facebookaje.
     Pues me he hecho un peinado  nuevo.
     Zas, otro facebookaje.
      Jo que guapa.
      Zas.
      A 700 personas les gusta esto. Toma ya.
      Me comprado unos zapatos.
     Zas, foto.
    Qué chulos.
    Anda que guapas vas a iiiiiirrrrrrrrrrrrrrrr jajajaja
    Y luego dice que  no hay pelassssssssssssssss
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   El pinterest.  Las magdalenas, los cuadritos las telitas, y un millón de chorradinas más que    tienen a media humanidad, de ella una buena parte de españoles/as ocupados cada día.
Qué lejos nos quedan el 26% de parados, la subida de la luz, las injusticias, los abusos, las estafas… estamos muy ocupados. Han conseguido lo que querían, un pueblo jovencillo, de cero a 90 años, sumido en una permanente adolescencia, caído en las redes sociales. Que ahora entiendo por qué se llaman redes sociales. Que acertada es esa palabra.
No entendía yo por qué los técnicos llaman consumibles a los programillas que hacen cosas. Y por qué a las tabletas, que ahora son la moda, les llaman así. Y ahora lo entiendo. Las tabletas son para consumir chorradinas. Los pc, además de las chorradinas te permiten crear. Pero a la mayoría no le importa crear, sino ese programita que hace efectos en las fotos, ese otro que añade no se qué, ese otro de juegos, ese otro…  La consecuencia es que las “tablets” —joder, que palabra— están de moda. Claro. Muy claro. Los consumibles. Y no paran de salir.

     España limita al norte por el Waas, al este por el pinterest, al sur por el face, al oeste por Twiter… .

     ¿Cuál es el rio más largo de España?
Mmmmm no sé voy a ver quién me lo dice por el wass…  le mando la pregunta a mi grupo.
   
 ¿Qué son los números primos?
Na, el señor dijo que hermanos, de primos nada. 
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 ¿Cuál es la fórmula de la longitud de la circunferencia?
Lo voy a preguntar en el face a ver.
Unos dicen que eso hace tiempo que no lo ven. Otros que qué clase de circunferencia es. Que a lo mejor la cuadrá no   es lo mismo. Otros si esto es una encuesta.
Y otro que te vayas a marear a otra arte.
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Lo dicho. Siglos buscando la fuente de la eterna juventud, y de pronto, sin movernos de casa, llevándola incluso en el bolsillo, nos la han puesto. Y así estamos todos, hechos unos jóvenes y “jóvenas.”
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lunes, 13 de enero de 2014

EL SANTÍSIMO CRISTO DE LA PACHORRA

                                    

          Dicen los que saben de estas cosas que  hay tantos cristos y vírgenes, que al final el Cristo y la Virgen han desaparecido del relato evangélico diario.  Dicen los que saben de estas cosas que Jesús, el Cristo, no reconocería a su madre entre tanta virgen, con tanto manto, tanta vela y tanto nombre, y tampoco la Virgen encontraría entre tanto cristo, enredado en tantas y tantas cosas,  con tantas compañías extrañas, camuflado entre tantos apellidos, a su hijo. Y es que a las cosas, cuando se le añaden tantos apellidos, tantos perifollos, tanto altar, tantas velas, tan altos mirares y decires… se retuercen de una forma que ya no se sabe si van o vienen, si suben o bajan, si es carne, pescado, o coliflor rebozada. Se convierten  en una paella con más pollo que arroz. Será un pollirróz, mas no paella. O tal vez nada.
          Esto es a propósito de la política española, que está hecha un Cristo. Un Cristo doliente. Todo el mundo habla, todo el mundo opina, todo el mundo dice lo que debe ser España, todo el mundo intenta que esto sea un calzado para todos los pies, todas las hormas, todas las tallas, todos los tiempos, todas las modas, todas las mañas… Así es España. Un cristo que con tantos apellidos, deseos e intenciones ya no sabe uno lo que realmente es, lo que piensa, lo que dice, lo que siente, si padece hambre o sed, si sufre o goza, si canta porque está triste o si llora porque está alegre o… simplemente calla, atónita ante sus hijos que la aborrecen y maltratan.  Esto es un auténtico desmadre, uno más entre los miles de ayes que los votantes expresan  ante las calamidades. Unos visten al Cristo de rico, otros de pobre, otros le ponen el nombre de su barrio, unos lo dedican a la vida y otros a la muerte, unos lo llevan al frente cual heroico mártir y otros le sientan a su mesa para que sea cómplice de sus desmanes, unos quieren sacarlo de la biblia, y hacer de él una feria ambulante, y otros callan mudos, para que el Cristo no hable.
       La santa cofradía del gobierno, elegida por mayoría absoluta, hace bien en estar tranquilo. Nada ocurre, nada pasa. Todo son palabras, desfiles, procesiones, títulos de portada, fotos a montones, ruidos a mansalva. El santo cristo catalán no es el mismo que el santo cristo vasco, y este tampoco es el mismo que… Los otros, que vendrán, y con toda lógica seguirán, poniéndole nombres y más nombres a este cristo España, que ahora, como muy bien decía el histórico, ha perdido la intención, la fuerza y la voluntad y no la conoce ni la madre que la parió aunque fuera maña.  Pero el gobierno no dice, no sabe, no se mueve, no se inmuta, no habla. A eso se le llama temple o… estafa. O quién sabe si el gobierno también tiene su propio cristo, el Santísimo Cristo de la Pachorra, y por eso su mandamás, que cada vez manda menos, no hace nada, deja que la voz cantante la lleven los otros. Y digo voz, y digo cantante, porque son los que suenan, los que llevan la iniciativa, los que tienen la palabra. Demasiado templado este gobierno. Está bien que no haga, pero que no pase día sin decir y recordar, una y otra vez, que llegado el momento, y en su mismo instante, tienen la santísima  obligación, porque la constitución les obliga a ello, de emplear todos los medios que la misma les manda, para deshacer tanto despropósito, tanto encallanamiento, tanto descaro, tanta golfería y tanto mantra.  Porque parece siempre que el que más habla, el que más flores trae, el que más mantos lleva al cristo, o a la virgen canta es el mejor y más creyente, el que dice la verdad y más la siente, el que  si divide es porque el cristo, su cristo,  asiente y la madre que la parió ya ni le aguanta.
       Propongo pues un nuevo cristo para toda España, y que su ministro Rajoy, le cante las saetas que le obligan en Semana Santa, que el Cristo de la Pachorra ya tiene en él su primer devoto, el Hermano Mayor de la Cofradía de la Desgana.


miércoles, 8 de enero de 2014

NORA Y EL HOMBRE TECNOLÓGICO


         Gracias a la programación televisiva navideña, particularmente repulsiva y ñoña, Nora y yo nos dispusimos a ver alguna peli de nuestra pequeña colección.  Hacía poco que habíamos visto por trigésima vez esa obra  magnífica  y aparentemente sencilla que es El Hombre Tranquilo. Revisamos todas las películas del disco duro y descubrimos que ya estaban vistas hasta la nausea; pero pasé los ojos por una a la que  Nora señaló con insistencia: 2001 una odisea en el espacio. Ella, qué casualidad, no la había visto.
        —¿Esa? Humm… no sé si te gustará. Yo la he visto un montón de veces y me cuesta entenderla. Algo me aclaro en un momento, pero poco después se me abren otros horizontes y acabo por perder el sentido de la peli, quedándome como al principio. Porque está claro que el señor Kubrik quería decir algo.
       Nora insistió, tal vez por mi incapacidad para entender la peli, en que la viéramos, así que allá que fue la cosa. Yo repantigado en el sofá, y Nora tendida a mi lado con sus ojos pegados a la pantalla.
      Se sucedieron las escenas. Aquella magnífica de los primates fue la primera, que acabó en la más extraordinaria  elipsis que se ha hecho en la historia del cine, cuando el hueso, ahora herramienta, es lanzado al aire y de él la elipsis nos deja en el lejano futuro, ya en plan presente, de una nave espacial. Maravilloso, desde luego. Nora no quitaba ojo de la pantalla y se la notaba analizando cada escena. Me parecía que la peli era más que una peli para ella; era un reto.
     Las escenas del monolito fueron especialmente intrigantes. Sus ojos brillaban y de vez en cuando me miraba a mí. Yo me hacía el distraído no quitando los ojos de la pantalla, pero siguiendo todos sus movimientos. Era evidente su reto intelectual.
       El conflicto con el superordenador de la nave, el famoso Hall 9000, la cautivó por completo y no se apartó un segundo de la pantalla. Y luego, las escenas en que se muestra al astronauta superviviente en otra dimensión, que se ve a sí mismo envejecido, contempla su propia muerte y el nacimiento del bebé…
      Estaba claro que la película la había cautivado, pues al terminar me miró satisfecha y me dijo en un tono desafiante:
       —¿Y no entiendes la película? Está muy bien hecha, desde luego.
    —Bueno, sigo sin saber muy bien qué es ese monolito. Si es que el produce el cambio en la inteligencia de los primates enviado por alguna “inteligencia superior” o…
    —Yo creo que esa cuestión no es importante. Podría ser más bien un observador. Fíjate que si realmente una inteligencia superior hubiese querido intervenir en la evolución, lo hubiese hecho sin más, pero aquí interviene un elemento, que es desde mi punto de vista el auténtico favorecedor del cambio: el hueso, convertido en herramienta. Y efectivamente, son las herramientas, a diferencia del resto de animales, lo que os ha distinguido y aun os distingue. El uso de herramientas es el que ha favorecido todos los cambios físicos e intelectuales. Tenéis herramientas para todo. Sin las herramientas... no sé yo donde estaríais, hasta el punto de que la dependencia de ellas os ha esclavizado. Y lo que es peor, le tecnología, como no pongáis remedio al asunto, acabará con vosotros, que es lo que intenta decir en la peli con la cuestión del superordenador, que el pobre se pregunta:¿pero para qué quiero yo a estos individuos si me basto yo solo para todo? Ni siquiera pueden viajar sin estar dormidos. Así que decide acabar con ellos. Simplemente cree que no le hacen falta. En cambio la lúcida decisión del astronauta, y con un simple destornillador, acaba con su vida, algo que Hall no podía ni imaginar.
     Por lo pronto date cuenta de la cantidad de puestos de trabajo que se pierden cada día porque la “modernidad y eficacia” han traído máquinas que lo hacen mejor; no piden vacaciones, ni pagas extraordinarias, no tienen sindicato ni hacen huelgas. Trabajan, esto es, producen riqueza a su poseedor las 24 horas al día… Es un invento que lleva a la autodestrucción. Pon ejemplo de una gasolinera actual. Un solo individuo lleva la gasolinera, la tienda, cobra, vende el pan, pone gasolina… Ni qué decir de las cadenas de montaje, donde los ordenadores lo hacen prácticamente todo. Así que creo yo que si bien la tecnología es la que os ha hecho progresar, también va a ser la que os destruya. De ahí que en la película el protagonista contemple su propia muerte y vejez. En ese momento él encarna a toda la humanidad, y está viendo como desaparece  convirtiéndose en un ser inútil devorado por la tecnología. De modo que hace falta el nacimiento de un nuevo ser, y esa es la parte final de la peli, cuando un niño, el niño de las estrellas, liberado al fin de las limitaciones humanas, alcance el verdadero progreso, que no es la búsqueda desesperada de la riqueza, sino otra cosa más bien. Es el nacimiento de un hombre nuevo. El hombre de la luz, el de las ideas, el de los sentimientos, el hombre que al fin verá al otro como su prójimo, no como a su enemigo, ni su esclavo, ni el productor de sus bienes.
     No sé cuando el hombre se dará cuenta de que la humanidad es una, y que o se salva la humanidad, o perece.
¿Tú qué dices?



jueves, 19 de diciembre de 2013

SABER, SABER SER, SABER ESTAR


             


            Nora, motivada por el informe PISA y las historias que en España nos acompañan cada día, está empapándose de cuestiones sociales, de sistemas educativos, de sociedades, maneras y formas. Me coge por banda y me explica según ella ve el asunto, qué tal es la cosa.
          —Parece ser que en esto de la educación, que no sé a estas alturas si realmente os preocupa mucho, poco o nada, hay dos modelos a seguir. Por una parte están los países de lo que llamáis Oriente, que basan buena parte de su éxito en una disciplina férrea. Estudiar es como hacer la mili, pero en serio —ya me contabas tú lo que holgazaneaste en ella—, es decir hay que esforzarse mucho, está mal visto socialmente ser una rémora para los demás, así que todo el mundo uniformado, todo el mundo con seriedad, todo el mundo a trabajar con ahínco, todo el mundo a asistir a academias y refuerzos después de las clases... Las familias, digo yo, deben vivir esto como una agobiante presión de la que socialmente no se pueden salir.
        —Sí, así creo que debe ser.
        — Además —prosigue—, es el estado quién vigila y se encarga de que ese sentido casi militar de la existencia se inculque desde la escuela y que nadie se libre de él. Ya sabemos todos, porque se ve, cuál es el lado negativo de la cosa. No obstante el despertar de la inteligencia, la capacidad de trabajo y por consiguiente los éxitos académicos están asegurados. Es aquello que decíais antes: la letra con sangre entra.
       —Efectivamente.
       —Pues bien, el otro modelo es el nórdico, basado en una asimilación social generalizada de la importancia de la educación para ser personas y darles a los niños los tiempos adecuados para aprender las cosas cuando realmente están maduros para hacerlo. Tanto en uno como el otro la aceptación social del valor de la educación es notable, tanto por imposición como por convencimiento general. Educación para todo: para saber ser personas y saber ser ciudadanos responsables. Honrados, por ejemplo. Saber, saber ser y saber estar, son las conductas humanas de más elevado sentido ético de la humanidad, sea cual fuere el país, la religión (con o sin), la raza, la clase social...
        —También lo creo yo. ¿Y?
        —Pues que la solución salomónica sería tomar lo suyo de cada una de las dos. Es necesaria una cierta disciplina en la escuela porque hay niños que no entienden que ni en el cole ni en ninguna parte se puede hacer lo que uno quiera y cuando uno quiera. El autocontrol es necesario, por respeto a sí mismo y a los demás. Cuantísimo daño han hecho ya a muchas de vuestras generaciones —no hay más que ver la tele, los periódicos, salir a la calle…— esa forma lúdica de entender la escuela. Y la vida toda. El contradictorio Rousseau, que tuvo con una mujer cinco hijos y la convenció de que los mandara a un hospicio según iban naciendo y luego se dedicó a escribir sobre pedagogía, tiene buena parte de la culpa, al considerar que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad quien le pervierte.
       —Hay gente mala. Yo no lo dudo por los motivos que has dicho antes. No hay más que mirar.
       —Pero según dice la progresía pedagógica romántica, tan rusoniana ella, el ser humano ha nacido para ser feliz. Y está muy bien, pero no la felicidad a través del salvajismo, la indolencia y la incultura, sino la felicidad que da el conocimiento, el buen gusto, los ideales nobles y la sociedad honrada y cabal. Claro que en la escuela se debe estar a gusto, y divertirse a veces, pero sin olvidar que es un centro de educación y saber, y por tanto hay que saber, saber ser y saber estar, todo a la vez, y eso es incompatible con la falta de esfuerzo, de respeto y seriedad precisos. Disciplina pues —continúa—, la necesaria, la que ayuda a mentalizarse de que el tiempo hay que aprovecharlo, y que hay mucha gente a tu alrededor, niño o niña, chico o chica, que dedican su tiempo y esfuerzo a que te prepares para ser una persona adulta sana y sabia. Esas personas, todas ellas, merecen respeto y consideración porque sobre sus espaldas recae la gravísima responsabilidad de asegurar que la sociedad se perpetúe de forma sana, sabia, justa y noble en todo lo posible. La sociedad es como un organismo pluricelular que quiere perpetuar su especie en las mejores condiciones y triunfar en la existencia equilibrándose con el mundo que le rodea. Esto es incluso darwiniano. No nadéis pues contra corriente, no seáis ingenuamente felices o vuestra sociedad se verá en apuros graves, cuando menos, en unas cuantas generaciones. La evolución es para triunfar, para sobrevivir, para seguir siendo, seguir estando. No importa que haya buenos médicos, pintores, políticos, taxistas, mecánicos o vendedores ambulantes si no se sabe, no se sabe ser y no se sabe estar Con estos mimbres —termina—, la salud social está asegurada y sin traumas, y los di-chosos informes de PISA serán un trámite que refleje la salud social de un país y no tanto quienes saben más matemáticas, quienes leen más o se expresan mejor, porque estas  cosas se darán por añadidura…
          —Magnífico. ¡Nora for president!
          No será más que president de su familia humana, que la adora, pero viene a mí con esa loca decisión de besarme las manos hasta que se derritan, satisfecha de cuanto dice.
          Nora, mi dulce y querida Nora, si aprendiéramos de ti…

lunes, 9 de diciembre de 2013

NORA Y EL INFORME PISA




—Estremecedor —me dice Nora—, el nuevo informe de PISA sobre la enseñanza en España. Una vez más te doy la razón. El gran fracaso de la sociedad española desde el comienzo de la “democracia” es la educación. La democracia entre comillas lleva su mensaje.
—Ya te lo digo una y otra vez, Nora, pero vuelves a errar en el análisis. No ha sido un fracaso. No es en absoluto un fracaso. Es un éxito total. Está clarísimo que los que hicieron los diferentes planes de estudios, el sistema educativo en su conjunto, no querían hacer más que lo que ha salido. Como decía un famoso periodista, cada niño es un Peter Pan en un mundo feliz donde siempre se es niño y no se asumen responsabilidades ni esfuerzos porque son frustrantes, y ser feliz es lo primero y único en la vida. El cielo aquí y ahora. El paraíso ya. Para qué esperar más, como dice la iglesia católica. El sistema de estudios español lleva por título: En Busca De La Felicidad. Los padres, que también fueron adoctrinados en este sentido, no hacen más que repetir cuando los críos entran al cole: ¡Pásatelo bien! Esa es la consigna, el lema, el motivo de la escuela y la existencia toda.
Y claro que lo pasan bien. Como nunca. Teatros, excursiones, festivales, talleres, viajes en avión, tren, autobús, barco… Nunca ha habido tanta actividad en el cole, nunca tanto dinero, ni tampoco tanta burocracia. Apenas queda tiempo para estudiar y aprender cositas. ¡Estamos tan ocupados! Dicen lo maestros con toda razón.
Y entre tanta ocupación los niños no tienen tiempo de aprender las tablas (para qué, si hay calculadoras), o escribir (está el Word), o saber nada, ya está la Wikipedia.  ¿Y el esfuerzo? Es frustrante e impide gozar de la niñez. Jajaja.
Me comentaba un profe el otro día que puso un trabajo de música que consistía en averiguar y contar algo de músicos que hubieran sido ciegos. Los niños que participaron lo hicieron copiando páginas enteras y fotos de la Wikipedia o similares de Internet. Nadie se informó y luego escribió, a su estilo, un resumen aportando algo personal. Tan solo copia y pega. Odio al esfuerzo, premio a la abulia, la apatía el desinterés. Todo tiene que ser a base de juegos, y la cultura, el saber, es cosa muy seria —me decía otro profe desencantado con la profesión—. Son millares los profesionales de la enseñanza que están hartos de todo y de todos.
Y como siempre si los unos convierten la escuela en una fábrica de hacer Peter Panes, los otros la quieren convertir en una fábrica de fontaneros, electricistas, carpinteros…
No estaría mal, si el dinamismo social absorbiera luego a esos profesionales. Pero tampoco hay trabajo, no existe tal dinamismo. Así que a la educación entre unos y otros la mataron y ella sola se murió.
Todos los males vienen de ahí, efectivamente, Nora. El saber, el saber ser y el saber estar no forman parte de nuestros objetivos. Los que manejan el asunto tienen ahí, repetidamente, un suspenso mayúsculo. Además llevan repitiendo curso ni se sabe ya cuántos años. La cosa no es que esos políticos no sepan, que seguro que no saben, es que además no quieren. Por eso Nora, lo primero que hay que hacer, con toda urgencia, es arrebatar a los políticos la educación y la cultura. Que no sean ellos quienes la modifiquen a su antojo cada vez que uno sube al poder. Hay que sacar el sistema educativo de los vaivenes y codicias de la política.
Hay gente buena, honrada, eficaz, capaz de hacer un plan de estudios para resucitar a la sociedad española y ponerla en el siglo XXI. Y que dure muchos años el plan. Porque tiene que ser un plan que modifique la conducta de los españoles, que le haga ver cuáles son los auténticos valores y que se conviertan en parte sustancial de nuestro ADN social. Y cuando hablamos de valores no tiene nada que ver con meapilas. El esfuerzo, el valorar la cultura y la honradez, son tres ejemplos. Y que para cambiar la ley, dentro de muchos años,  tenga que haber un consenso súper entre todos los componentes de ese grupo. Se hizo cuando la constitución y se puede y se debe hacer ahora. Si no lo hacen están descalificados como dirigentes sociales ante los ciudadanos.
—¿Y eso que dicen unos que cuando lleguen al poder derogarán la nueva ley del señor Wert? —dice espantada Nora.
—Bueno, eso es de una desfachatez, sinvergonzonería y falta de todo, pero de todo, que tira de espaldas. Hay que tener pelendengues para decir eso. Un político no puede jamás reaccionar así. Eso no es un político. Eso es levantar con desespero la bandera de su mamandurria y gritar… ¡que me quitan lo mío…! Y claro les entra el terror y con él la venganza.
Ellos, los políticos, son una de las gravísimas consecuencias del sistema educativo español, creado por ellos mismos. Si consiguieran verse en el espejo se verían como lo que han sido y son para nosotros, frustrantes, castrantes, embusteros, hipócritas, demagogos, palabreros, vividores… y alguna cosilla más que tiene que ver con la economía. ¿De dónde viene esa falta de honradez y de escrúpulos? De la falta de educación. De la falta de estudio de ética, moral, filosofía, amén de las ciencias y letras debidas. Ellos son la consecuencia.
Más cultura y menos política señores.
—Y menos políticos —dice Nora.


Eso. También eso.